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¿CÓMO SE APRENDE EN UN MUNDO QUE NO SABE ENSEÑAR? AUTORA :DINALBA CARPIO QUINTANA

La vida misma es tal cual el fluir de un río, es totalmente inconstante, cambiante e imparable, a su vez el ser humano en busca de adaptarse al paso acelerado transmite evolución hasta en el modo de caminar, no obstante, el modo arcaico de enseñanza sigue estancado, como si encerrado en una caverna sin luz estuviese, como si le hubiesen cortado los pies y estuviese entonces destinado a estar siempre allí sentado, estático, inmóvil. Es entonces cuando resulta inquietante preguntarse ¿cómo se aprende en un mundo que no sabe enseñar? ¿Cómo se aprende en un mundo tan evolucionado en materia tecnológica que algo tan básico y esencial como el enseñar sigue en la era de las cavernas? La educación fue otorgada a la humanidad con la revolución industrial y desde ese entonces han cambiado miles de situaciones en la vida humana mientras que esta, tan maravillosa y tan propia del ser sigue estática e incambiable, indubitablemente hay un porqué y no radica precisamente en las aulas, en las universidades ni siquiera en los jardines infantiles, hay un trasfondo más obscuro, y se llama pobreza, no necesariamente es la falta de estatus económico, esa pobreza que carcome las emociones, los deseos, las ilusiones, las ganas, y el ánimo es pobreza emocional. El sistema educativo global ha impuesto parámetros dentro de los cuales el aprender resulta un inferno para el educando, pues se les cortan las alas a los aprendices y luego se les impone que vuelen como si nada hubiese pasado: se pretende tomar un pez, un león, y un ave y pedirle a todos que vuelen porque de ello depende su mérito profesional (Albert Einstein 1942) De modo que, el problema radica en qué el sistema educativo aún no logra comprender que cada ser humano es diferente, todos somos creativos y el sistema educativo lo que hace es matarnos las pasiones con su estandarización, cada uno tiene una pasión diferente y no se puedes procurar que todos trabajen al mismo nivel y de la misma manera y con temas que ni siquiera se acercan a sus más remotas pasiones sueños e ilusiones. En este orden de ideas, no de los errores más graves es que el concepto de aprender, el cual es evocado siempre hacia la racionalización y el criterio de creatividad desde la individualidad es simplemente ignorado, pareciera que el imponer se convierte entonces en una tortura para el educando y aunque se trate de una y mil maneras de teorizar y replantear el hecho de una educación más innovadora, más inclusiva más atenta para con el niño y sus capacidades la realidad es otra, la realidad se sitúa en que el niño se sigue viendo como una tabula rasa a la cual debes colmar de información hasta el tope y que este debe procesar sin derecho a objetar nada, (Aristóteles citado por John Locke 2002) Es decir, se les arrebata la posibilidad de análisis crítico, de cuestionar, de pensar, de construir por sí mismos. A todo este torbellino de problemáticas que se sitúa dentro del núcleo educativo a nivel global se agrega la falta de reconocimiento del rol del docente dentro de la sociedad, lo cual repercute en un salario mínimo, un caso no muy lejano es el de los profesores en la Universidad de la Guajira quiénes tienen que esperar incluso un año para que les paguen lo acordado en sus respectivos contratos y es una realidad, debido a que muchos docentes lo atestiguan y mencionan además que tienen que tener siempre una solución alterna a sus necesidades económicas inmediatas, ello es una injusticia para con quienes construyen sociedad, porque no hay un sólo ámbito humano que no haya requerido de la instrucción de un maestro para poder ser. Asimismo, esta problemática es entonces un factor que conduce a la desmotivación en el profesorado y se vuelve todo esto un círculo vicioso en el cual los seres humanos en proceso de formación debe jugase año tras año escolar una ruleta rusa por su futuro estilo de vida, por adaptarse a un sistema que sistemáticamente no está adecuado para las necesidades de los educandos, un sistema que es incapaz de incursionar en el marco de la enseñanza desde los construcción de la misma como practica social situada, cambiante y en constante evolución. En este orden de ideas, se suma otro punto de vista importante y es el hecho de que más del 60% de docentes en formación están en esa carrera por el simple hecho de que el promedio del examen ICFES no le alcanzó para poder estudiar la carrera que deseaban estudiar y a partir de allí ya hay desmotivación pues incluso en el ámbito universitario el sistema sigue imperando y durante esos cinco años de carrera este estudiante estará reprimido y decepcionado condenado a estudiar y posteriormente profesionalizarse en algo que no le interesa en absoluto, que no ama que no lo apasiona. Por otro lado, está el hecho de la estigmatización, actualmente si a alguien realmente le gusta educar y recién termina su bachillerato, le comenta a sus padres que quiere ser docente y, la posición de estos ante tal petición será una negativa y todo ello trasciende a que la sociedad ve con insignificancia al profesor, siempre le resultará de mayor escala y de mayor prestigio tener un médico o un ingeniero en la familia, ¿los motivos? El profesor gana menos y trabaja más. Consecuentemente, cabe resaltar que, cada persona nace con esa actitud crítica frente al mundo con esas ganas de revelarse en contra de algo, aquello que no comparte o que no le parece, es evidente que, si el mundo fuese perfecto, el hombre sería perfectamente infeliz, es de humanos cuestionarse y es normal que alguien al expresarse se encuentre expectante a la reacción de quienes lo rodean y poco seguro de aquello que quiere transmitir y poco seguro de aquello que realmente quiere aprender aunque siempre, siempre seguro de cómo quiere hacerlo, y precisamente por ello surge la necesidad de defender su postura con todos los argumentos posibles y siempre existirá aun cuando el sistema trate de mitigar esa sed de individualismo que yace en las raíces de la sociedad precisamente, todo lo antes dicho es en sí comunicación esa escena puramente humana y terrenal, ese intercambio de convicciones y sensaciones, emociones e información impregnada de temperamento y carácter, es comunicación y este es el elemento faltante en la educación ya que, en cada conversación, cada escrito cada composición, cada creación humana alguien deja algo de sí que comunica a quien lo vea, lea o escuche; los seres humanos nos comunicamos con un gesto, con una canción, con una pintura, con un verso, nos comunicamos al dar a alguien más algo de nosotros. Y la forma en la cual se comunica un ser humano es la forma en la cual se le debe enseñar, es su propio lenguaje, es parte de su identidad. Viéndolo así, resulta lógico que el enseñarle a un niño con pensamiento visual igual que a otro con utilidad focalizada en el hemisferio izquierdo representará un fracaso tanto para el docente como para el alumno. Además de ello la edad es un factor importante pues los niveles de atención no serán los mismos, y es precisamente otro factor que no se tiene en cuenta, el sistema prefiere enfermar a los niños aunque sea inventándose síntomas que en el plano real son actitudes naturales a fin de no reconocer sus graves errores en calidad formativa. La tecnología seguirá avanzando y el mundo seguirá cambiando y cada generación sabrá convivir con el mundo en el que nace, los que no nacieron en ésta era tecnológica deben adaptarse a ella, paciencia es lo que se necesita, tal cual afirma Rodríguez Vidal (2009), “si logramos ser pacientes, lograremos entender el mundo y entendiendo el mundo tendremos más posibilidades de adaptarnos a él aún con nuestras ansias de cuestionar lo no compatible con nuestros ideales”. Finalmente, sólo resta por asumir que, la educación mejorará en cuanto mejore la comunicación del ser humano, la comunicación en sociedad, en el aula de clases y en cuanto los educadores aprendan a conocer las necesidades de sus aprendices para mejorarlas, cuando se empiece a educar para la formación de emprendedores/empleadores y no empleados, que se entienda que el educar implica promover el deseo de superación desde todos los ámbitos de la sociedad y no con un sólo mecanismo educativo para todos; que el educar implica dejar huellas, dejar siempre un pedazo de eternidad en la brevedad de éste mundo acelerado.



Bibliografía.

• Einstein A, citas de un grande, 1942

• Goleman D, Educación emocional, 2003.

• Locke J, Pensamientos sobre la educación, 2002

• Rodríguez V. G, Entrevista con un educador frustrado, 2009

 
 
 

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