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DOCENTES Y ESTUDIANTES DEL SIGLO XXI

Por: Gisella Cuentas Rivera

Etimológicamente el término formación tiene su origen en el latín “formatio”, que proviene de forma; cuyo significado es imagen, figura sobre todo con un matiz de aspecto bello. Base a la que se le suma el sufijo –tio(n) que indica acción y efecto. Por lo cual, puede considerarse su concepto original, entonces, como la acción y efecto de formar o dar forma. Pero, esta concepción se le ha atribuido a varios ámbitos; sin embargo se hará énfasis sobre este término en el aspecto educativo, siendo así como se define en pedagogía como: “Proceso de humanización”

El Pedagogo Colombiano Rafael Flórez Ochoa (2005) la define en un artículo, referenciada desde su título, como “Principio y fin de la acción pedagógica.” Por otra parte, en su libro Pedagogía del conocimiento (Segunda edición, pág. 175), en el capítulo ¿Qué son los modelos pedagógicos?, expresa que toda teoría pedagógica debe responder a unas preguntas, entre ellas a: ¿Qué tipo de ser humano se quiere formar? De esta manera se puede considerar la formación como proceso que repercute de por vida en el ser humano.

En este sentido, se debe tener presente que la formación no es sólo para el estudiante, sino que de cierta manera exige a los docentes la preparación continua, debido a que las sociedades cambian, y el tipo de hombre que se formaba hace unos siglos no es el mismo de la actualidad. Es así, como el profesorado debe estar en la capacidad de enfrentar los nuevos retos escolares desde sus saberes, y debe llevar a sus educandos a apasionarse en la construcción de sus propios conocimientos, desarrollar competencias, lograr su propio crecimiento personal desde el reconocimiento de sus emociones, teniendo en cuenta que “la formación es lo que queda, es el fin perdurable” (Ochoa, 2005, pág. 108).

Desde esta perspectiva, se analizará la formación del docente y los estudiantes; esta indagación se hará desde lo planteado en el documental virtual Un crimen llamado educación, dirigido por Jürgen Klaric (2017), escritor e investigador de neuromarketing y neuro-innovación, en el cual se observan las distintas problemáticas que giran en torno al tema anteriormente mencionado. Cabe resaltar, que aunque la educación es un asunto global, cada país de forma diferente emplea estrategias para que sus estudiantes adquieran los saberes básicos planteados desde el currículo.

En primer lugar, referirse a formación implica hacer mención del sistema educativo, quién es el que plantea las distintas estructuras educativas. Este fue creado desde la revolución industrial para preparar a los individuos en el ámbito laboral. En la actualidad, parece que se sigue implantando este tipo de modelo, basado en lo tradicional (Memorizar, aprender a leer, escribir), pese a que las exigencias contemporáneas son distintas. Por lo anterior, se deduce que el niño de este siglo, más que adquirir conceptos o nociones, necesita aprender a pensar y explorar. A su vez, el docente debe reconocer que cada sujeto tiene una manera diferente de alcanzar su conocimiento, es decir, tiene su propio estilo de aprendizaje; y su función debe ser la de orientarlo para que potencialice esas capacidades.

Por otro lado, existen unos garantes que hacen posible este proceso histórico-social, estos son: El estado, la familia y la sociedad. Por tal motivo, no sólo se debe atribuir el descubrimiento de las potencialidades al docente, también la familia, primera escuela formadora, debe vincularse al desarrollo integral de los niños. Sin embargo, la mayoría de docentes coinciden en que es bastante complicado que los cuidadores sean consciente de esta responsabilidad y quieran de esta manera sumarles todo el compromiso, volviéndolos protagonistas principales de la formación de los infantes. De esta manera, existe una presión social que compromete más a los educadores en el proceso escolar. Sí, el educador debe responder a los desafíos actuales, pero el estado debe proporcionarle las herramientas y la familia, apropiarse de esta misión.

Ahora bien, en este siglo en el que se destaca la era digital y se invita a innovar, los docentes deben tener, como lo dice una expresión popular “los pies sobre la tierra.” Por eso, debe apropiar los saberes de su formación profesional a las realidades en las que se encuentra los niños, para poder llevar a cabo dichos objetivos. Un ejemplo claro, es como los educadores están respondiendo a los cambios de este año, cuando se ha pedido por la enfermedad del Covid-19, que los niños continúen su formación escolar desde casa. A su vez, se debe tener en cuenta que los docentes pasan por un trance, cuando observan que la teoría universitaria se aleja de los contextos comunitarios de los niños. Y es así, como a ellos les corresponde despojarse de muchos conceptos y vivenciar con tacto pedagógico su profesión. Por tal motivo, el aprendizaje siempre será continuo para el docente como para el estudiante.

Anteriormente, se mencionó que una de las preguntas que se debe responder en la teoría pedagógica es ¿Qué tipo de hombre se quiere formar? Esto implica orientar nuestra mirada, hacia el ser que siente, porque el ser humano no es simplemente aquel que procesa información, sino también aquel que maneja emociones. La formación actual debe estar dirigida, desde este sentido, hacia la inteligencia emocional, sobre esto se refería Aristóteles cuando decía que era importante educar el corazón así como la mente. Este término de Inteligencia Emocional, se le ha atribuido a Daniel Goleman (2017), quien en su libro, La Inteligencia Emocional ¿Por qué es más importante que el coeficiente Intelectual?, defiende la idea de que la inteligencia no es racional, también hay inteligencia emocional, y expresa: “En un sentido muy real, todos nosotros tenemos dos mentes, una mente que piensa y otra mente que siente, y estas dos formas fundamentales de conocimiento interactúan para construir nuestra vida mental”. (Pág. 16)

Por consiguiente, es importante que las instituciones formadoras de docentes, se preocupen por dejar claro cómo se puede abarcar integralmente al individuo y enfrentar este proceso desde los distintos contextos comunitarios. Pero más aún, se enfoque en la persona del futuro educador; es justo que se trabaje todo un proceso equilibrado, pensar en la formación del niño sin incluir la preparación profesional del docente, sería totalmente errado.

De esta manera se concluye, que es la formación una estrategia utilizada para cumplir los objetivos educativos, debido a que ha permitido que se logre avanzar a niveles programados desde el mismo sistema educativo. Por otro lado, es importante que todos los garantes educativos: Estado, familia y sociedad sean agentes participativos de este proceso. De igual forma, el docente debe ser consciente de su responsabilidad, cada educador tiene que reconocer que su aporte edificará a un individuo. Por eso, siempre debe responderse a la pregunta ¿Qué tipo de hombre quiero formar?, sabiendo que lo hará de manera integral, fortaleciendo mente y corazón. En este sentido, las escuelas formadoras de maestros, deben comprometerse a trabajar también por los educadores en formación, haciéndose a la pregunta: ¿Qué tipo de docente se quiere formar para la sociedad? Así se podrá lograr una educación transformadora, que era una de las importantes cualidades que atribuía Nelson Mandela a la educación, al decir que era un arma poderosa para cambiar el mundo.

Bibliografía

Significado de formación. Disponible en: https://www.significados.com/formacion/

Flórez, Rafael; Vivas, Mireya (2007). La formación como principio y fin de la acción pedagógica. Disponible en: http://bibliotecadigital.udea.edu.co/bitstream/10495/7041/1/OchoaRafael_2007_formacioncomoaccionpedagogica.pdf

Flórez, Rafael (2005). Pedagogía del Conocimiento (Segunda edición). Disponible en: http://www.unipamplona.edu.co/unipamplona/portalIG/home_9/recursos/general/12022015/pedagogia_del_conocimiento.pdf

Klaric, Jürgen (2017). Un crimen llamado educación. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=7fERX0OXAIY

Blog: Gestionando Hijos, saber más para educar mejor. Ocho lecciones de Daniel Goleman sobre Inteligencia Emocional. Disponible en: https://gestionandohijos.com/daniel-goleman-inteligencia-emocional/

 
 
 

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