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Importancia de la educación emocional en la etapa infantil

Por: Adriana Daniel Pertuz Bocanegra

Desde mi perspectiva la educación debe estar centralizada o tener como base la afectividad puesto que esta es de vital importancia en el proceso de socializan del niño, en la construcción de su propia identidad, su autoestima, su seguridad y la confianza en sí mismo y en el mundo que lo rodea, a través de las interacciones que establece con su entorno.

“La educación emocional es un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desenvolvimiento cognitivo, constituyendo ambos elementos del progreso de la personalidad integral. Para ello se propone el aumento de conocimientos y habilidades sobre emociones con objeto de capacitar al individuo para afrontar mejor los retos que se plantean en la vida cotidiana. Todo ello tiene por finalidad aumentar el bienestar personal y social.” (Bisquerra, 2003, p. 243). Pionero en la enseñanza emocional, con su artículo titulado: “Educación emocional y competencias básicas para la vida.

El objetivo de la educación emocional es el desarrollo de las competencias afectivas, para adquirir un mejor conocimiento de los propios sentimientos, identificar, desarrollar habilidades para regular las propias sensaciones, prevenir los efectos nocivos y generar habilidades de automotivación.

Los procesos de aprendizaje son transformaciones extremadamente complejas en razón de ser el resultado de múltiples causas que se articulan en un solo producto. Sin embargo, estas causas son fundamentalmente de dos órdenes: cognitivo y emocional. A pesar de esto, el sistema educativo, en general tiende a ignorar o minimizar los aspectos afectivos y en la medida que el educando asciende dentro del mismo, éstos son cada vez menos tomados en cuenta. Sin embargo como resultado de la revolución educativa generada a partir del surgimiento del constructivismo y el impacto de la teoría de las inteligencias múltiples, se incluye el papel de las emociones como uno de los aspectos fundamentales a ser considerados en la formación integral del educando.

Teniendo en cuenta las principales funciones de las emociones (adaptación, motivación, información y función social) se consideran de fundamental importancia la implementación de la educación afectiva en ámbito de Educación Inicial, para que el niño pueda reconocer sus propios sentimientos y que aprenda a trabajar y autorregular los mismos, tanto en el ámbito institucional como en su entorno inmediato. Por un lado porque el niño deberá adaptarse permanentemente, no solo a las situaciones nuevas y adversas, sino a todo tipo de acontecimiento en su diario vivir.

El periodo de la Educación Inicial, de 3 a 6 años, es el más propicio para potenciar el desarrollo de las relaciones interpersonales, donde se podrán trabajar varios factores importantes en el desarrollo integral del niño en espacios amigables y adecuados, donde pueda haber una interconexión de la escuela, con la comunidad y la familia, siendo estas pilares fundamentales en la educación.

Begley (1996) comenta, la importancia de los primeros años de la infancia, a lo cual denomina como “ventana de oportunidades”, en lo que respecta a la estimulación de las emociones y de la socialización, volviéndose este un “periodo sensitivo” Según Montessori (1968), en edades entre 0 a 6 años, el niño posee un interés especial, de acuerdo al periodo sensitivo en el que se encuentre, además de mostrarse dispuestos a “una intensa actividad intelectual” de manera incansable y bajo un sentimiento de intensa alegría.

En Bogotá, Colombia el 3 de noviembre del año 2017 el Ministerio de educación nacional realizo una conferencia llamada “Educación emocional, clave en la creación de vínculos profundos en la escuela” en donde el psicólogo argentino Lucas Malaisi, fue uno de los conferencistas invitados al Foro Educativo Nacional 2017 y en su intervención destacó la importancia de la educación emocional en la formación de los estudiantes y la proyección de los entornos escolares, en el cual manifestó que al implementar la educación emocional en los colegios se crearían espacios y condiciones donde los niños y jóvenes pueden hablar de lo que sienten, lo que a su vez permitiría establecer un vínculo educativo más profundo y dar vía a la expresión sana de las emociones, desembocando en un mayor y mejor aprendizaje.

En este sentido, Malaisi, (2017) dijo que los procesos de cambio hacia esa educación emocional en el aula deben ser graduales y respetando una serie de etapas: sensibilización, capacitación e implementación.

Por todo lo anterior, El paradigma de la educación racional, centrada en el aprendizaje de contenidos, ignorando las dimensiones no académicas particularmente las emociones, requiere urgentemente un cambio en ese sentido, lo cual solo será posible en la medida que la sociedad le de valor al papel de las emociones como un elemento fundamental, del proceso de aprendizaje.

Por ello debemos tener claro que no se aprende lo que no se quiere aprender, no se aprende aquello que no motiva, y si algo no motiva se debe a que no genera emociones positivas que impulsen a la acción. Por lo cual la educación emocional se constituye, en una necesidad que va más allá del ámbito escolar. La educación emocional debe ser vista, conceptualizada y puesta en marcha para procurar que los niños se conozcan a sí mismos y conozcan a los demás.

Bibliografía

· Bisquerra, R (2003) "Educación emocional y competencias básicas para la vida."

· Montessori, A. (1968) El niño, El secreto de la infancia. Barcelona: Ediciones Araluce

· Begley, (1996)” los primeros tres años apego y desarrollo temprano”

 
 
 

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