LA EDUCACIÓN EMOCIONAL COMO BENEFICIO INDISPENSABLE EN LA VIDA HUMANA Autora: Laura Riaño Barrios
- Prácticas Pedagógicas

- 21 jun 2020
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La finalidad de la educación es el pleno desarrollo de la personalidad integral del individuo. En este desarrollo pueden distinguirse como mínimo dos grandes aspectos: el desarrollo cognitivo y el desarrollo emocional. (Bisquerra 2003, pg. 26)
El ser humano desde que nace y a partir de los pocos meses de vida empieza a expresar emociones básicas como miedo, enfado o alegría, por lo que no es difícil percibir que somos seres emocionales, lo que quiere decir es que por cada situación que se nos presente tendremos una reacción emocional y que dependiendo de cómo manejamos dicha reacción podremos resolver de mejor manera los problemas que se nos presente, ya sea personal o profesional.
La cuestión es que nuestras emociones vienen en nuestra naturaleza, pero nunca se nos ha enseñado a controlarlas para nuestro propio beneficio y se sabe que después de la familia los educadores son los responsables de que cada estudiante tenga las capacidades necesarias para afrontar los desafíos emocionales, colegiales y profesionales que estarán presente a lo largo del ciclo vital, con el fin que se puedan integrar y participar activamente en la sociedad
dicho lo anterior, a pesar de que el profesorado también es responsables de los retos ya mencionado, actualmente este, solo hace énfasis en la parte colegial, como dar contenidos en materias jerarquizados y en determinar problemas asociados a nivel académicos como el desarrollo cognitivo, incluso la parte profesional es en escasa medida y lo relacionado con educación emocional para desarrollar las competencias emocionales la descartan, así mismo lo corrobora, Bisquerra (2011, pg. 20) donde resalta que el conocido Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI. La Educación encierra un tesoro (Delors, 1996) señala que, la educación debe organizarse en torno a cuatro pilares: a) aprender a conocer; b) aprender a hacer; c) aprender a vivir juntos; y d) aprender a ser. pero, “en la práctica educativa de hoy en día se ha centrado en el primero, y en menor medida en el segundo y que los dos últimos han estado prácticamente ausentes; los cuales tienen mucho en común con la educación emociona”
En este orden de ideas, Por consecuencia a la falta de los dos últimos pilares en la educación se observan unos índices elevados de fracaso escolar, dificultades de aprendizaje, estrés ante
los exámenes, abandonos en los estudios escolares, etc. Estos hechos provocan estados emocionales negativos, como la apatía o la depresión; y, en algunos casos, llegan a intentos de suicidio. Todo ello está relacionado con deficiencias en la madurez y el equilibrio emocional que reclaman una atención por parte del sistema educativo.
Dicho lo anterior, se ve entonces la necesidad de que el sistema educativo implemente el programa de educación emocional (Bisquerra, 2003, pg.27) la define como “un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo de las competencias emocionales como elemento esencial del desarrollo integral de la persona, con objeto de capacitarle para la vida. Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social.” Para entender que es competencia emocional, En palabra de (Bisquerra, 2011, pg. 11) dice “entendemos las competencias emocionales como el “conjunto de conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes necesarias para tomar conciencia, comprender, expresar y regular de forma apropiada los fenómenos emocionales. Dentro de las competencias emocionales están la conciencia y regulación emocional, autonomía emocional, competencias sociales, habilidades de vida y bienestar.”
Es importante también dejar claro que “entre las competencias emocionales se pueden distinguir dos grandes bloques: a) capacidades de autorreflexión (inteligencia intrapersonal): identificar las propias emociones y regularlas de forma apropiada; b) habilidad de reconocer lo que los demás están pensando y sintiendo (inteligencia interpersonal): habilidades sociales, empatía, captar la comunicación no verbal, etc” (Bisquerra. 2003, pg.22)
En definitiva todo esto parece afirmar que no se puede excluir la educación emocional que desarrolla de las competencias emocionales ya que estas harán que el individuo sepa gestionar las emociones y “un niño que conoce y sabe gestionar sus emociones no solo tendrá mejores resultados académicos sino que estará más preparado para el mundo laboral” como se plantea en el video de REDES una entrevista realizada al psicólogo y experto en educación emocional ( Diekstra 2011)
Por otra parte, tener un analfabetismo emocional puedo ocasionar situaciones desfavorables en su quehacer porque si un trabajador desconoce las competencias emocionales no sabrá trabajar en equipo, constantemente estarás estresado, será una persona apática que no sabrá entender mejor las necesidades y las conductas de sus compañeros, clientes, proveedores, etc
Por eso es que, en las entrevistas de trabajo, exigen en el perfil profesional poseer conocimientos concretos sobre el área específica pero también una serie de habilidades y destrezas que están sumergidas en las competencias emocionales
Por todo lo anterior mencionado nos lleva concluir que como la mayoría de los niños y adolescentes pasan gran parte de su vida en las escuelas, entonces ellas son las encargar de emplear esta propuesta educativa no atendida en la educación formal, siendo así, la educación emocional debe empezarse entonces en la primera infancia hasta básica y media y desde allí debe estar presente en todo el ciclo vital para la formación de los ciudadano para que sea capaz de vivir en armonía consigo y con los demás, que alcance niveles elevados de bienestar y que contribuya a la construcción de un mundo mejor.
Webgrafia
https://www.rtve.es/alacarta/videos/redes/redes-aprendizaje-social-20130526-2130-169/1839588/
Bibliografia
BISQUERRA, R (2003) Educación emocional y competencias básicas para la vida, Revista de Investigación Educativa, 2003, Vol. 21, No 1, págs. 7-43
BISQUERRA, R (2011): Educación emocional propuesta para educadores y familias, Ed
Desclee de brouwer, S.A., España.
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