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LA FORMACIÓN COMO UN PROCESO INCESANTE EN LA VIDA HUMANA


Por: Nayeli Janer Quiñones.

Este ensayo pretende dar respuesta a la pregunta ¿qué es formación?, según el criterio de los teóricos que soportan cada una de las concepciones que se tiene de la formación y sus dimensiones. En Pedagogía y de un modo muy amplio, la formación hace referencia al proceso educativo o de enseñanza-aprendizaje, es el proceso y el efecto de formar o formarse. Esta palabra procede del latín formatio, se identifica también con un conjunto de conocimientos.

La concepción del concepto de formación como proceso de humanización para las nuevas generaciones, es concebido desde pedagogos como Juan Amós Comenio hasta nuestros días, cuyo fin es formar seres autónomos, inteligentes y solidarios.

La educación y la formación son dos conceptos que van de la mano con la evolución del ser humano. A través de los años, diferentes autores han planteado sus puntos de vista acerca del concepto de formación.

Vaillant y Marcelo (2001) plantean que:

- La formación, como realidad conceptual, no se identifica ni diluye dentro de otros conceptos, también al uso, como educación, enseñanza, etc.

- El concepto formación incorpora una dimensión personal, de desarrollo humano global, que es preciso atender frente a otras eminentemente prácticas.

- El concepto de formación se vincula con la capacidad de formación así como con la voluntad de formación. Entiéndase, es el individuo, la persona, el responsable último de la activación y desarrollo de los procesos formativos.

Bien es cierto que, la formación es un proceso propio, “es un trabajo sobre sí mismo, un trabajo de sí mismo sobre sí mismo” (Foucault, citado por Ferry en Pedagogía de la formación, 3ra. Ed. 2008), donde el individuo crece física, intelectual y personalmente. Existen diversos factores que influyen en el desarrollo de esta, como son la familia, la escuela, su entorno social, los maestros y sus costumbres.

Es importante el papel que juega la educación en valores y emociones para el individuo, pues le permitirá tener confianza en sí mismo, desarrollará habilidades sociales, será capaz de enfrentarse a los desafíos presentados y podrá comunicarse consigo mismo y con los demás, son las encargadas de determinar de qué manera se afronta la vida.

Flórez Ochoa (2005) en su artículo “La formación como principio y fin de la acción pedagógica” sostiene: "La formación es lo que queda, es el fin perdurable". Cuando se habla de formación, inmediatamente hace referencia a una integralidad, las habilidades y los conocimientos son apenas medios para formarse como ser humano, no se puede dejar de lado esa educación familiar necesaria para su desarrollo, el acompañamiento y el trabajo en equipo junto a sus semejantes.

La formación es un enriquecimiento que se produce desde el interior del individuo, desde su sensibilidad, razón, lenguaje y su filosofía, y permite un moldeamiento exterior al entrar en contacto con la cultura, la sociedad, y pensamientos diferentes que lo hacen un ser crítico.

En ese sentido, formar a un individuo en su estructura más general es facilitarle que asuma en su vida su propia dirección inteligente, reconociendo de manera fraternal a sus semejantes, el mismo derecho y la misma oportunidad.


Reseñas

Flórez, Rafael; Vivas, Mireya (2007). La formación como principio y fin de la acción pedagógica.

Ferry, Gilles (2008). Pedagogía de la formación, 3ra. edición.


 
 
 

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